Antonio Rosa Plaza fue un buen consejero de Industria, una persona dialogante y un buen colaborador en la defensa del patrimonio natural de Extremadura, del cual los conservacionistas guardamos un grato recuerdo.
Hacía mucho tiempo que no leía un artículo tan sensato y razonable sobre el tema energético en Extremadura, y FONDENEX lo suscribe casi al 100 %.
Pero hay un detalle al que Antonio Rosa no hace referencia, y que para nosotros es fundamental: sí a las energías renovables, por supuesto, pero hay que estudiar muy bien la ubicación de las plantas solares y eólicas.
Extremadura es muy rica en biodiversidad, una de las regiones más ricas de Europa. Por ello, el aprovechamiento energético renovable tiene que respetar nuestros parajes naturales, con su flora, vegetación, fauna y paisajes.
Por desgracia, esto no está sucediendo así. Se han instalado grandes plantas solares en valiosos ecosistemas, sin importar a las compañías promotoras que fueran espacios naturales protegidos, pertenecientes a la Red Natura 2000, como en el Tajo Internacional o los Llanos de Alcántara y Brozas, proyectos denunciados ante los organismos europeos. Cómplices necesarios en estos disparates: la Junta de Extremadura, con sus impresentables informes de impacto ambiental, y el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica), con sus declaraciones de impacto que infringen varias directivas comunitarias.
Se están invadiendo con millones de placas solares dehesas, olivares, viñedos, tierras de labor, pastizales, etc., con la anuencia del Gobierno extremeño, que mira para otro lado. A este paso, las mejores tierras de Extremadura ya no producirán cereales, aceite, alimento para el ganado o vino, sino solo energía. Y los paneles… no se comen.
Capítulo aparte merecen las plantas eólicas, con proyectos presentados para la Sierra de San Pedro, el entorno de Monfragüe y La Serena, es decir, tres espacios de la Red Natura 2000, riquísimos en aves, que son incompatibles con la conservación de estas.
FONDENEX siempre ha apoyado las energías descentralizadas, con paneles y molinos en explotaciones agrícolas y ganaderas particulares, naves industriales, bloques de pisos, etc. Como decía el gran filósofo de la naturaleza, E. F. Schumacher: «Lo pequeño es hermoso». Pero estamos en contra de las megaplantas solares y eólicas, que solo traen destrucción del patrimonio natural de Extremadura.
Y, por supuesto, apoyamos el almacenamiento de energía renovable. Puede que sea caro al principio, pero muy eficaz y económico al final. En California ya han demostrado que ello es posible. La clave del éxito solar en este estado de EE. UU. radica en su estrategia de ampliación del almacenamiento en baterías. Desde enero de 2021, el Operador del Sistema Independiente de California (CAISO) ha añadido un impresionante total de 9,5 gigavatios (GW) de capacidad de almacenamiento en baterías. En agosto de 2024, el almacenamiento en baterías representaba cerca del 50 % de la capacidad solar total instalada en el estado.
Renovables, ¡sí, gracias! Pero sin destruir nuestra naturaleza ni el mundo rural.
Francisco R. Blanco Coronado
Presidente de FONDENEX