FONDENEX exige una investigación exhaustiva y depuración de responsabilidades. Presentará una denuncia ante la Fiscalía
La Consejera de Cultura, por dignidad, debería dimitir inmediatamente
Atónitos hemos quedado los amantes del patrimonio arqueológico de Extremadura ante el robo acaecido en el Museo Arqueológico de Badajoz.
Según el Delegado del Gobierno en Extremadura, el museo no cuenta con cámaras de videovigilancia, y por lo que ha sucedido, o no hay alarmas, o no funcionan (que sería lo mismo), y sólo se contaba con un vigilante de una empresa privada, quien fue el que avisó a la policía.
El robo recuerda aquella famosa película española de “Atraco a las tres”, en el que un banco es atracado por unos ladrones chapuzas, que acaban deteniendo, claro. Han utilizado una escalera doméstica para acceder a una ventana; doblan los barrotes de forma burda; rompen la vitrina con un objeto contundente sin identificar y al parecer, escapan en moto, llevándose el botín, 144 monedas de oro procedentes de Villanueva de la Serena.
Y aquí surgen las inevitables preguntas: ¿cómo no había cámaras de vigilancia ni alarmas? ¿Cómo la vitrina se pudo romper tan fácilmente? ¿Cómo había un solo guarda de seguridad? ¿Es verdad que la policía no pudo entrar con más facilidad porque las puertas de la alcazaba estaban cerradas y se tardaron en abrir? ¿Por dónde escaparon los ladrones? Afirmar como ha hecho alguien de la Junta de Extremadura, y se debía identificar a este político o técnico, que el museo cuenta con “vigilancia permanente y tiene todas las medidas de seguridad exigidas”, está muy claro que no es verdad.
FONDENEX cataloga lo sucedido como muy grave, un atentado de gran alcance contra al patrimonio cultural de Extremadura, que prueba que no está bien gestionado, lo que debería conllevar dimisiones y destituciones, empezando por la máxima responsable, la Consejera de Cultura.
FONDENEX denunciará los hechos ante la Fiscalía en los próximos días para que ésta delimite las lógicas responsabilidades: dirección del museo, Consejería de Cultura, y otros organismos con posible implicación en la gestión del museo y de la alcazaba.
Los museos deben contar obligatoriamente con planes de seguridad integrales, actualizados y personalizados, con responsables designados para su ejecución. Estos planes protegen personas, colecciones e instalaciones, abarcando seguridad física (robos/vandalisimo) y emergencias. La responsabilidad máxima recae en la Dirección, apoyada por equipos multidisciplinares (conservación, seguridad, mantenimiento).
Si se detectan negligencias en un robo a un museo, la Fiscalía de Protección del Patrimonio no solo persigue a los ladrones, sino que debe abrir una vía de investigación sobre la custodia del bien. En España, la responsabilidad por negligencia puede derivar en consecuencias penales, administrativas y contables. Aunque la mayoría de los delitos contra el patrimonio requieren dolo (intención), el Código Penal (Art. 324) contempla castigos para quienes causen daños graves en bienes de valor histórico por imprudencia grave.
Y una reflexión final: si esto ha pasado en un museo arqueológico provincial, ¿que no podrá pasar en tantas iglesias, ermitas, yacimientos arqueológicos, monumentos, colecciones históricas, etc… que están sin la más elemental vigilancia ni protección?
Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura
fondenex@hotmail.com