Ya no se puede dar más “largas” a este tema
Nada más y nada menos que el Pleno del Tribunal Constitucional, y por unanimidad, sin votos particulares, ha desestimado el recurso de amparo presentado por los ayuntamientos de El Gordo y Berrocalejo contra la sentencia del Tribunal Supremo que ordenaba el derribo de la urbanización construida en la isla del embalse de Valdecañas.
El embalse recoge la mayor concentración invernal de España de cormorán grande, con unos 4.000 individuos, somormujos lavancos, garcetas comunes, garzas reales, cigüeñas negras, pagazas piconegras, charrancitos, etc… Son especies ligadas al embalse, pero en sus márgenes se reproducen y se alimentan aves tan escasas y valiosas como águilas imperiales, buitres negros, sisones, gangas y carracas. La legislación de Extremadura, de España y de la UE, no sólo protege los lugares de cría de estas aves, sino también sus áreas de campeo y alimentación. Las aves no pueden vivir si no comen…, como cualquier ser vivo.
La urbanización se autorizó a sabiendas de que se construía en una ZEPA, con lo cual, los culpables son los políticos de la Junta de Extremadura, desde su Consejo de Gobierno hasta el director general de medio ambiente y los técnicos que avalaron el proyecto. Quienes debían pagar de su bolsillo son lo que firmaron la autorización del proyecto, y suponemos que hay nombres y apellidos.
La Junta de Extremadura es el gran culpable de este “culebrón”: primero por autorizar el proyecto, a sabiendas que se invadía un espacio protegido por la legislación europea por pertenecer a la Red Natura 2000; segundo por una actitud de “sostenella y no enmendalla”, es decir, no querer rectificar a pesar de tener la constancia que estaba en una gran equivocación, no se sabe si por orgullo o por otras causas…
La última maniobra de la Junta: varios años después de ser declarado el embalse ZEPA, quiere sacar la urbanización de ella. Es como si una inmobiliaria quiere construir una urbanización dentro del parque nacional de Monfragüe… y para hacerlo posible, se cambian los límites. O lo que es lo mismo en términos futboleros: un equipo gana por uno a cero, pero el rival ataca con denuedo y ha tenido varias ocasiones de gol, no sólo para empatar, sino para ganar la eliminatoria. Pero el árbitro decide que no quedan 20 minutos y da por finalizado el partido…
Con la sentencia del Tribunal Constitucional, volvemos a repetir que por unanimidad, sólo queda una salida: demoler lo construido y restaurar la isla y, lo más importante, las márgenes del embalse.
No demoler, pondría a la Junta de Extremadura, promotores, ayuntamientos, etc… frente a la Ley. Y España no sería España, sería Cuba o Venezuela.