Este es el preocupante titular del Diario HOY de una información publicada el día 14 de septiembre.
Los programas LIFE son programas de la Unión Europea encaminados a la protección y conservación de los hábitats naturales del viejo continente así como de su medio ambiente. La financiación corre a cargo, en un porcentaje importante, con fondos de la UE, pero también de los gobiernos locales. El fin de los programas LIFE sería muy lesivo para los ecosistemas naturales europeos si no fueran sustituidos por otros, que es lo que ha pasado desde 1988.
Tuve el honor y la responsabilidad de dirigir cinco programas de la Unión Europea, tres aprobados en 1988 (Programas ACMA, Acciones Comunitarias para el Medio Ambiente) y dos ACNAT (Acciones Comunitarias para la Naturaleza, en 1990).
Los tres ACMA fueron: Conservación de la Comunidad de Aves Rapaces de la Sierra de Hornachos, Conservación del Buitre Negro en Sierra de Gata y Conservación de las zonas de Invernada de la Grulla Común en Extremadura. Los dos ACNAT: Protección del río Tajo Internacional y Conservación de los Llanos de Cáceres.
El importe de estos proyectos aportado por la UE fue de 522 millones de las antiguas pesetas (más de tres millones de Euros), consiguiéndose los fines perseguidos y a continuación la declaración de esos territorios como espacios protegidos, que fue el mayor logro de los proyectos enumerados, además de generar muchos puestos de trabajo en las respectivas áreas. Y quienes dirigimos estos proyectos lo hicimos de forma totalmente altruista.
Sirva esta introducción para tranquilizar a los extremeños que ante el citado titular piensen que se acabó <<la leche de la vaca de la UE>>. La Comisión Europea tiene que cumplir la legislación, y en especial, las directivas de hábitats y aves, así como otras directrices emanadas del Parlamento Europeo. Por ello, las ayudas medioambientales no van a cesar, aunque tengan otro nombre y su tramitación sea distinta.
Primero se llamaron ACMA, después ACNAT y hasta ahora LIFE. ¿Qué importa el nombre? Lo que importa es que haya fondos europeos que ayuden a las administraciones locales a cumplir con su responsabilidad en la protección de los hábitats naturales, y en ello, la UE no puede dar la <<espantada>>, ni hay que ver <<monstruos>> de la <<extrema derecha>> que acaben con estos fondos. Ello no va a pasar, y afirmarlo es caer en una demagogia muy simple.
Los organismos europeos, sobre todo los países del norte, tienen una gran sensibilidad hacia la conservación de los hábitats naturales y en especial de las aves, ya que muchas especies son comunes a las tierras septentrionales y a las del sur, pues crían en aquellas e invernan en éstas. Estos países, al contrario que en España, por ejemplo, saben diferenciar la política de la conservación de la Naturaleza y son técnicos, fundamentalmente, quienes diseñan las estrategias de conservación.
Por lo tanto, tranquilidad, que los fondos europeos seguirán llegando, bajo otro nombre y puede que con nuevas condiciones de ejecución de los proyectos, pero de lo que también estoy seguro es que la UE pedirá la máxima seguridad en el empleo de los fondos y los mejores resultados posibles.
Francisco R. Blanco Coronado
Presidente de FONDENEX (Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y
Cultural de Extremadura)