El Ayuntamiento de Cáceres ha talado veinte árboles en la calle Acuario de la ciudad. Razón: “criterios de mejora del entorno”. Es difícil de entender que un entorno se mejore eliminando árboles…
Se aduce que eran ailantos y melias (cinamomos), “árboles invasores y tóxicos”, y que “afectaban al trazado del carril bici”.
Los ailantos son unos árboles incluidos en el Catálogo de Especies Invasoras del Ministerio para la Transición Ecológica, y existe obligación de erradicarlos por las administraciones públicas. Hasta aquí, de acuerdo.
Pero los cinamomos (melias), son uno de los mejores árboles de sombra que se pueden plantar en nuestras calles y plazas. Originario del norte de la India, al sur del Himalaya, fue introducido por los árabes en la península ibérica en el siglo XII. Se le conoce también como “el árbol santo”, ya que los monjes utilizaban sus semillas para fabricar rosarios.
Los cinamomos o melias son árboles que disminuyen la contaminación de nuestras ciudades. Según un estudio de la Universidad de Sevilla, 10 de estos árboles absorben al día el CO2 emitido por 10.000 coches.
Sus frutos pueden ser tóxicos para los mamíferos, pero sólo si se ingieren en grandes cantidades, pero no para las aves, pues son un alimento natural.
Es decir, tenemos uno de los mejores árboles de sombra que existen, con flores preciosas y que absorben gran cantidad de CO2. Arrancarlos porque sus frutos pueden ser tóxicos… es un disparate. ¿Cuántos cientos de miles de cinamomos se tendrían que arrancar en el mundo?
El Ayuntamiento de Cáceres hace bien en arrancar (que no talar, porque se renuevan), los aliantos. Pero es un error talar los cinamomos, una especie que lleva entre nosotros siglos, por una supuesta toxicidad y porque afectan sus raíces a un “carril bicicleta”. ¿Sabe el ayuntamiento cacereño que las raíces se pueden podar? ¿Y quien plantó estos árboles junto al carril? ¿Quién fue antes, el carril o los árboles?
Yo viví más de tres décadas en una calle de Mérida con decenas de cinamomos. Nadie, ni personas ni perros se intoxicaron.
Entre la avenida de la Montaña, la plaza Marrón, el paseo de Cánovas, el parque del Príncipe y los maceteros de Gil Cordero, el Ayuntamiento de Cáceres se está labrando una buena fama… de arboricida.
Precisión: las ramas de los árboles se caen en verano, fundamentalmente, por las malas podas. Que no se confunda a los ciudadanos.
Ángel Hernández Sánchez